El palacio de Nymphenburg ya era conocido en el el s. XVIII en toda Europa. Como residencia de verano era principalmente un refugio para la corte muniquesa.

¿De qué trata?

puedo renunciar a todo, tan solo no al lujo!“ Oscar Wilde

Después de treinta años en guerra, Baviera necesitaba un soplo de aire fresco y este llegó desde el sur en forma de mujer, una ninfa en cuya maleta se encontraban los elementos necesarios para hacer volver reir a la corte muniquesa.

Enriqueta Adelaida de Saboya no lo trendrá fácil al principio. La Residenz, el palacio real en Múnich, todavía está en manos de su suegra. Huele a queso, no encienden la calefacción hasta pasado el mediodía y rige una estricta ceremonia española donde hay que escuchar misa todavía con las legañas en los ojos y el estomago vacío.

Más de diez años tendrá que esperar, pero cuando consiga dar un heredero a la corona bávara recibirá, como regalo, el escenario perfecto para convertir a Múnich en la ciudad italiania que está más al norte.

En los más de 350 carruajes en los que vino su equipaje había de todo. Pelucas, medias y zapatos de tacón para ellos. Para ellas polvos para la cara, lunares de quita y pon y toneladas de perfume con los que combatir la creencia de que bañarse favorecía la trasmisión de enfermedades mortales.

Y sobre todo música. Muy buena música.

En los jardines del Palacio de las ninfas encontrarán las siguientes generaciones un lugar íntimo donde descansar los veranos, compartir juegos con los primos y donde celebrar el cumpleaños de esa tía abuela a la que todos tienen miedo.

Abiertos los jardines al público desde principios del s. XIX actualmente se puede disfrutar de sus instalaciones y admirar el talento del mejor exponente de la arquitectura y decoración de interiores del rococó, François de Cuvilliés.

¿Qué se visita?

Interior del palacio con galería de bellezas de Ludwig I Rey de Baviera y habitación de nacimiento de Ludwig II conocido como el “rey loco“. Colección de carruajes de la familia Wittelsbach y exposición de porcelana de Nymphemburg. En los meses de abril a octubre, además, visita de los distintos palacetes repartidos por el parque.

 

Duración: 2 a 3 horas